lunes, 4 de marzo de 2013

La viralidad de un relato

Resulta extraño hablar de viralidad como algo positivo pero, para nuestro producto, nuestra firma y nuestro futuro es pieza clave y fundamental.


Si conseguimos que nuestra historia enganche y se mueva de boca en boca, de tweet en tweet, de muro de Facebook en muro de Facebook… habremos plantado la semilla del éxito de nuestro relato.
Ahora bien, esta viralidad no está exenta de riesgos: en el momento que nuestro relato entra a formar parte de las que Antonio Nuñez llama comunicaciones persona a persona, refiriéndose a los medios sociales, dejamos de tener el control absoluto sobre él. Pasa a estar en manos de terceros que podrán añadir y quitar detalles a la historia e incluso tergiversarla.
Es cierto que el control absoluto sobre el relato no existe, no al menos a partir del momento en que se comparte porque cada lectura es diferente y cada lector interioriza el relato de un modo diferente, en base a su experiencia y a sus emociones. Con los medios sociales la pérdida de control sobre el relato es todavía mayor porque no sólo queda en manos del receptor como recibir el relato sino como transmitirlo.
Éste es algo con lo que hemos de contar, algo que hemos de asumir sabiendo que nuestra capacidad para minimizar el impacto de la manipulación de nuestro relato es pequeña una vez éste está en manos de terceros pero… ¿y antes? ¿hay algún modo, antes de que liberemos nuestro relato, antes de que sea realmente tarde, desalvaguardar la esencia de la historia?
Personalmente sólo se me ocurre un modo de salvaguardar en parte nuestro relato, y es haciéndolo robusto, no dejando gaps que rellenar, componiendo una historia redonda y completa que no dé lugar a duda, argumentación… La consistencia de nuestro relato –sobre la que ya hemos hablado en esta columna lo hará menos manipulable, al menos, en lo esencial.
Pero hay otro aspecto a valorar y es lo que de positivo hay en las interpretaciones que los receptores hacen de nuestro relato… no las tachemos sin más… ¿y si enriqueciesen la historia?
En definitiva, como ocurre tantas veces y en tantas cosas de la vida, la viralidad tiene mucho de positivo y mucho también de lado oscuro pero la cuestión no es tanto eso como qué vamos a hacer frente a ello, cómo vamos a componer nuestro relato para que soporte la viralidad en cuanto a lo que tiene de riesgo y manipulación.