martes, 6 de noviembre de 2018

¿Son Facebook y sus malas métricas de vídeos culpables también de la crisis de los medios online?

Hace unos años, una de las grandes tendencias entre los medios online estaba en crear vídeo. El vídeo estaba de moda y era un elemento emergente, tan emergente que algunas cabeceras online dejaron incluso de publicar contenidos en sus sites propios para centrarse en generar vídeos para sus perfiles en Facebook. Ahí era donde estaba el dinero, o al menos eso era lo que creían. Los medios cambiaron su organización, movieron recursos de un lado a otro, dejaron de producir ciertos tipos de contenidos, ficharon a nuevos profesionales y, no pocas veces, despidieron a otros.


La apuesta por el vídeo y por depender de lo que funcionaba en la página de Facebook recibió un golpe brutal cuando Facebook cambió su algoritmo, penalizó a las páginas y potenció a los contenidos publicados por amigos y familiares en el feed.

Algunos de esos medios que habían hecho la migración a esos contenidos tuvieron que cerrar porque de pronto se encontraron con que no tenían su audiencia estimada. Dejaron de ser atractivos. Muchos de ellos criticaron públicamente a Facebook y lo acusaron de haber sido el responsable de su hundimiento final.

Pero ¿era esa caída en realidad simplemente el último problema que Facebook había causado a los medios online con los vídeos?

Eso es lo que se está empezando a plantear la industria
Hace unos cuantos meses, se descubrió que Facebook estaba midiendo mal la audiencia de sus vídeos online. La red social - después de que la prensa estadounidense desvelase la situación - descubrió el problema, pidió disculpas y cambió el sistema. Entonces, sin embargo, un grupo de pequeños anunciantes denunció a Facebook por daños.

La denuncia ha ido siguiendo su curso y ha sido el elemento que ha hecho que la semana pasada se haya desvelado algo que se podría convertir en un gigantesco problema para Facebook. Según señala la acusación, partiendo de documentos internos de Facebook, Facebook habría sabido un año antes de tomar medidas que sus mediciones de vídeo estaban mal. Sabiendo esto, no diciendo nada y siguiendo vendiendo el vídeo como lo vendía, Facebook habría cometido fraude (Facebook niega que eso sucediese así y que supiese el problema).

Los anunciantes se enfrentarían así a una situación diferente, pero los problemas a Facebook no le llegarían solo de los anunciantes. Otro nicho de mercado ha empezado a atar cabos y a sentirse también engañados: son los medios online.

El nacimiento de una burbuja
Facebook fue en los últimos años uno de los grandes potenciadores del vídeo online, lanzando predicciones que apuntaban a que en cinco años todo sería vídeo o dando cifras que apuntaban que el texto estaba en declive. Estas predicciones y estos datos fueron claves en crear el clima pro-vídeo y en hacer que los medios se lanzasen a la conquista del formato, como recuerdan en NiemanLab.

Los editores de noticias empezaron a priorizar el vídeo, porque los datos de Facebook les decían que eso era lo que estaba ocurriendo en el mercado (incluso, recuerdan en el análisis de NiemanLab, cuando sus propios datos no iban por ahí y otros estudios tampoco apuntaban en esa dirección). Facebook es el gigante de la red y por tanto tiene una cierta credibilidad asociada. Quizás, como apuntan en NiemanLab, los medios se dejaron llevar por la burbuja que esto creaba.

Despidos por el vídeo
Y, aunque algunos medios de los que protagonizaron grandes migraciones de recursos hacia el vídeo, como es el caso de Mic, han señalado que no hicieron el cambio de estrategia por lo que Facebook les decía (sino por una coyuntura más general) y algunas voces de la industria han apuntado que los medios partían de puntos más variados para tomar esa decisión, el tema ha entrado ya en la agenda y se ha convertido en material para el debate.

Como recuerdan en The Wall Street Journal, en Twitter periodistas de muchas cabeceras, entre ellas muchas de referencia, abordaron la frustración que les causaba saber que Facebook había alentado a la industria de los medios a lanzarse a la conquista del vídeo cuando (supuestamente y según las acusaciones vertidas) los datos no apuntaban en esa dirección.

Entre julio de 2015 y junio de 2016, en Estados Unidos despidieron a cientos de periodistas en diferentes medios para así centrarse en su apuesta por el vídeo. Una estimación de The Atlantic apunta a que entre 2016 y 2018 350 periodistas perdieron su puesto de trabajo (sin contar los medios locales) en gigantes de los medios que apuntaban que sus recortes de personal eran para poder centrar sus recursos en el vídeo. La cuestión ahora es qué papel tiene Facebook en todo esto. Ahora mismo el debate es más bien moral, pero ¿podría ser un problema legal también en el futuro?

Vía: Puro Marketing