domingo, 7 de abril de 2013

De la guerra de las marcas al enfrentamiento entre fans y detractores


En ocasiones habremos escuchado hablar acerca de las guerras de marcas. Sin duda este tipo de "duelos comerciales" pocas veces han pasado desapercibidos convirtiéndose en ocasiones incluso en clásicos de la mercadotecnia. Muchas empresas dentro de un mismo segmento o mercado han sido protagonistas de duras batallas comerciales a través del marketing y la publicidad, generando con ello grandes enfrentamientos que en ocasiones ha llegado hasta límites insospechados.

Algunas de estas guerras protagonizadas por marcas rivales como BMW y Audi, Coca-cola y Pepsi,  o FedEx y DHL nos han dejado grandes ejemplos de sus múltiples batallitas a través de la publicidad y el marketing. Sin embargo, a pesar de esta dura rivalidad y alta competitividad llevada a extremos, en ocasiones no son las marcas quienes precisamente a través de sus acciones protagonizan este tipo de duelos y enfrentamientos.

Es sabido y constatable, que muchas de estas marcas levantan pasiones arrastrando tras de ellas a legiones de fans incondicionales y seguidores. Las LoverMarks como así las definió el propio Kevin Roberts, son capaces de conquistar nuestro inconsciente hasta desatar y levantar nuestras pasiones. Y suele decirse que cuando uno siento amor, se muestra receloso y defiende aquello en lo que cree o quiere. 

No resulta difícil encontrarnos por la red innumerables debates sobre cual o qué marca y/o producto es mejor que otro. Comparativas en las que el usuario entre en juego para opinar y que finalmente se convierten en un enfrentamiento entre los más fanáticos que defienden a capa y espada sus posturas y criterios. En este momento, los fans de una marca también se convierten en los detractores de otras y surgen auténticas batallas.

¿Qué teléfonos son mejor? ¿Los de Apple o los de Samsung? 

Los tópicos entran en juego. Para los usuarios de iPhone, Apple es sencillamente una marca de culto y sus teléfonos los más cool y novedoso del mercado. Al otro lado, el creciente "escuadrón de soldados" apasionados de Android ponen en duda las características de un sistema propietario y cerrado. Tú la llevas!

Créanlo. Existen los fanáticos de las marcas. Aquellos capaces de tatuarse sobre la piel y para el resto de sus vidas, un logotipo o emblema comercial demostrando con ello la pasión hacia esa marca. Y como la pasión, el amor hacia las marcas en ocasiones es ciego y por supuesto en pocas ocasiones objetivo. 

Las marcas por supuesto, tienen que ver mucho en todo ello. En ocasiones son ellas mismas las que preparan el terreno para la batalla utilizando estrategias de marketing que dan como resultado al inicio de un conflicto casi bélico.  Todos recordaremos aquella campaña de Samsung corriendo a mostrar sus nuevos dispositivos móviles a una cola de clientes en una de las tiendas de Apple. Un ataque a su competidor más directo y donde más duele. Solo hacía falta ver las caras de algunos de estos clientes.